viernes, 23 de abril de 2010

Insólito y sin precedentes: El Tribunal Supremo instruye a los querellantes cómo mejorar sus escritos de acusación - 23/04/2010

1. El Magistrado del Tribunal Supremo que instruye la causa contra el Juez Garzón ha dictado, con fechas 20 y 21 de Abril, dos resoluciones a través de las cuales requiere a las dos partes que acusan al Juez Garzón –Falange Española y Manos Limpias/Libertad e Identidad- que modifiquen sus escritos de acusación. Dicho de manera general, esto puede ser admisible en el procedimiento criminal cuando faltan elementos o requisitos que son subsanables según la ley, pero no para corregir o mejorar los escritos de las partes. Lo que es excepcional y sin precedentes es que de la lectura de estas resoluciones es imposible no concluir que el Tribunal Supremo ha cruzado la frontera que separa el rol de la magistratura y el de las partes y se dedica a dar instrucciones precisas e indicar expresamente qué deben incluir estos escritos y qué partes deben ser omitidas por inconvenientes.

2. Por ejemplo, sobre el escrito de Falange Española le pide a ésta que subsane su escrito por contener “múltiples valoraciones de tal suerte que resulta arduo diferenciar cuales sean los hechos cuya verdad o falsedad ha de ocupar la defensa del acusado” y le dice también que subsane las “constantes referencias al carácter personal” del Magistrado Garzón por ser hechos ajenos al objeto del proceso. De manera similar, en la providencia dirigida a Manos Limpias y Libertad e Identidad, el Magistrado-Instructor Luciano Varela indica que se subsanen lo que él denomina “defectos formales” y le señala que debe “excluir” específicamente una serie de apartados específicos que según él son hechos ajenos a los que constituyen el objeto del proceso. Y lo hace de manera tal que, de las 72 páginas del escrito de acusación de dicho colectivo, la subsanación supondría eliminar más de 55 páginas del escrito de acusación.

3. Es cierto que los relatos de hechos de los escritos de acusación contienen elementos y argumentos de tono estridente contra el Juez Garzón (que por cierto ya aparecían en sus escritos de querella, pese a lo cual fueron admitidas). Sin embargo, un juez-instructor no tiene facultad ninguna de hacer indicaciones concretas a las partes de lo que pueden incluir o no en sus escritos. Las acusaciones los han presentado en tiempo y forma, conforme a las previsiones de los artículos 780 y 650 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Si las acusaciones hubieran omitido un relato cabal de los hechos que constituyen materia sustantiva de la acusación, ésta podría tenerse por no formulada (o, ante la posibilidad de error material requerir previamente de subsanación); pero no es el caso. Las partes que acusan al Juez Garzón sí hacen un relato de los hechos. Por tanto, no existe cauce legal alguno que habilite al juez-instructor a requerir a las partes la exclusión de algunos extremos de dichos relatos; en otros términos, a instar a las partes cómo fortalecer sus escritos de acusación.

4. Según las normas de procedimiento penal, una vez presentados los escritos de acusación, el Instructor sólo puede o proceder a la apertura del juicio oral, tal como la solicitan los actores arriba mencionados, o denegarla, como le autoriza el artículo 783 de la Ley de Enjuiciamiento criminal, cuando el Ministerio Fiscal no ha solicitado dicha apertura de juicio. Por ello, las resoluciones del Magistrado-Instructor, sin asidero en las normas de procedimiento criminal resultan –por decir lo menos- insólitas y sin precedentes. Resoluciones como éstas, solo acrecientan la duda sobre la imparcialidad del juicio y el respeto del derecho de defensa, y abona a favor de la querella por prevaricación que han presentado las asociaciones de víctimas contra dos magistrados de este Tribunal, incluido el autor de éstas resoluciones, el Magistrado Luciano Varela.