jueves, 22 de abril de 2010

Colaboraciones: Antonio Doñate* Hipergarantismo e imparcialidad - 22/04/2010

El Juez instructor de la causa especial contra Baltasar Garzon, ha dictado dos resoluciones, el auto de 20-4-10 y la providencia de 21-4-10, que por su insólito carácter, inevitablemente obligan a seguir formulándose interrogantes. ¿ Por qué se otorga el plazo de una audiencia a las partes querellantes (Falange Española y Manos Limpias/Libertad y justicia) para que hagan una nuevo escrito de calificación porque no se ajusta a lo dispuesto en el articulo 650 de la LECRim. que establece taxativamente: “El escrito de calificación se limitará a determinar en conclusiones precisas y numeradas: 1º.-Los hechos punibles que resulten del sumario...”? ¿No se trata de un requisito absolutamente indispensable para que queden fijadas las reglas de juego del proceso, y especialmente para que quien resulte acusado sepa claramente de qué hechos concretos es acusado? ¿Realmente el hipergarantismo que se infiere de las resoluciones dictadas por el instructor Luciano Varela, dando una nueva oportunidad a los querellantes, no pone en entredicho la exigible “equidistancia entre las partes”, o sea la imparcialidad, que debe presidir la función de un juez instructor en este momento procesal, si como se valora en dichas resoluciones el incumplimiento de lo establecido en el citado art. 650 lleva consigo el apartamiento de los mismos del proceso y previsible archivo de todo lo actuado?

Y cabría preguntarse a continuación ¿en cuántas ocasiones se han pronunciado los jueces instructores dando esta nueva oportunidad a las partes acusadoras? . ¿La diligencia mostrada por el instructor poniendo como fundamento la necesidad de la “tutela judicial efectiva” del art. 24 de la Constitución que ampararía a los querellantes cuando su actuación se ajustase a lo que manda la ley, no está suponiendo una infracción de las normas del debido proceso al que también tiene derecho el querellado Baltasar Garzón en este trámite de calificación?

¿Realmente con esta petición de subsanación se está favoreciendo al querellado para que pueda ejercitar mejor su defensa en cuanto “debe conocer con nitidez cuál es el hecho que se le imputa” (tal como expresa el auto del instructor), o ante el incumplimiento flagrante de lo prevenido en el art. 650 porque el escrito de calificación “no se atiene de manera notoria a esas premisas y obligaciones procesales” (según el mismo auto), no obligaría al instructor a pasar al siguiente trámite, con las obligadas consecuencias de fondo si no hubiese partes formal y válidamente acusadoras?

* Antonio Doñate, Magistrado jubilado y ex-profesor de la Escuela Judicial.